domingo, 10 de agosto de 2008

¿Somos modernos?


Como en el ejemplo de la habituación en el que ponemos una rana en el agua y poco a poco le vamos elevando la temperatura hasta conseguir una deliciosa sopa de rana, las manos que hemos querido ver invisibles lentamente nos han ido convirtiendo en “modernos”, es decir; nos han convencido de un concepto de modernidad que equivale a una penetración cultural indolora, de este modo terminamos “gozando” de los resultados de un proceso que no hemos cumplido, aunque parezca irónico, el modelo de modernidad que se generó en Europa y que es el que se reconoce en la actualidad necesitó desfilar por varias revoluciones, desde la revolución científica, pasando por la política, económica y cultural hasta el fenómeno de globalización donde somos invitados de honor.
Entonces resulta interesante la pregunta ¿somos realmente modernos?, quizá cumplimos con los parámetros de lo que es la modernidad hoy, se habla de democracia, economías de mercado y el consumismo día a día hecha mas raíces y promete hacerse mas fuerte.
Bienvenidos a la gran fiesta de la modernidad aquí no se paga la entrada, no se necesita revolución alguna, solo hay que quedarse quietos y esperar que los beneficios comiencen, la tecnología en sus bases mas simples y en manos de los ambiciosos del poder se encarga de traernos todo cuanto nos puede hacer falta, con las imágenes en movimiento y las palabras precisas vamos solucionando los problemas que se puedan presentar, cualquier sueño se puede vivir a través de un televisor. Tonto el que no entienda que el precio de la fiesta, se pagó por adelantado por nuestros antecesores que nos matricularon en la escuela de la ignorancia y nos aseguraron el titulo de “modernos”.
Aunque no se trata de buscar un responsable directo para que nos seque las manos, puede ser importante echar una mirada al pasado y al presente también para saber si estamos en consecuencias lógicas y para hacer una proyección de los posibles futuros de los cuales definitivamente seremos los antecesores. De este modo podría decir, tonto el que no entienda que la fiesta no se acaba, y hay que seguir pagando o salirse. Pero ¿A dónde se va?, ¿Qué es lo que no es la modernidad? Seguramente será el atraso o el subdesarrollo, seguramente será eso que se llama el tercer mundo, o lo mismo que han dado en llamar países en vía de desarrollo, y aquí precisamente aquí es donde nos preguntamos Cómo así ¿será que estamos por fuera de la modernidad?, ¿será que nos están diciendo mentiras y somos pseudo modernos? ¿Será que hay alguien que no nos respeta y se burla de nosotros?
Es posible que existan esos malvados de las tiras cómicas y las pobres victimas, que en este caso podríamos ser nosotros los colombianos, pero entonces ¿Dónde están los héroes?, creo que los héroes nacen del asombro y la sorpresa, de ver como juegan con nosotros, con nuestra soledad y más aun como dejamos que se burlen de nuestra razón vendiéndonos un nuevo Dios deshumanizante.
Si la razón se ganó un lugar al desplazar los dogmas religiosos, quienes se han hecho más amigos del poder han manejado la razón para crear un nuevo todopoderoso que nos promete la eternidad y la felicidad que nos prometió en otro tiempo la iglesia. Ahora rezamos a la tecnología olvidando quien esta detrás de esa ilusión que se nos presenta como realidad.
Tal vez necesitamos preguntarnos en donde estamos dejando naufragar el humanismo y la razón, en que lejana isla dejamos nuestra responsabilidad, y por que no nos dio miedo entregarnos desnudos y de manos atadas a un dictador delirante que honramos con todas nuestras horas incluso hasta llegar a perder el sueño.
Siempre que nos detengamos a cuestionar nuestras actitudes y comportamientos se nos hará necesario conocer y estudiar nuestra historia y por ende la de nuestra sociedad.
De este modo se hace inevitable una relación con los hechos históricos que nos ponen frente a una realidad no escogida y que de alguna forma se nos presentan como único camino de conocimiento. El pasado más que simple memoria se hace el camino a seguir para reconocernos y revalorarnos frente a una realidad que nos cuestiona todo el tiempo nuestro papel de constructores de una nueva historia y un nuevo futuro o como simples ejes de un mal sueño que se repite.
Por consiguiente si no queremos formar parte de un ejercito de hombres con los ojos vendados sin armas y sin contendores es nuestro deber más que conocer nuestra historia, cuestionarla y diseñar los posibles caminos que nos impidan repetir el silencio y la indiferencia que hasta hoy han formado parte de nuestra cultura.

Bibliografía

Lo que esta en juego en Colombia, William Ospina
¿Somos o no modernos en América Latina? , José Joaquín BrunnerPatas arriba la escuela del mundo al revés, Eduardo Galeano

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