domingo, 10 de agosto de 2008

¿Por qué es importante democratizar y descentralizar la educación en Colombia?


Como punto de partida se considera esencial presentar la definición de los conceptos democratizar y descentralizar desde el texto “la educación para un nuevo milenio” que será la base primordial sobre la que se desarrollará este escrito. Democratizar esta entendido como “garantizar las posibilidades reales de acceso y permanencia en una educación de alta calidad para todos los colombianos”, mientras que la descentralización implica “hacer que esas posibilidades de acceso y permanencia en la educación estén distribuidas por todo el territorio nacional”.
Más adelante el texto expone claramente los conceptos de calidad y educación, expresando una visión holística, y mostrando la clara necesidad que existe en Colombia de un cambio en cuanto a la estructura educativa se refiere, no se trata solamente de reformar los programas existentes, ni de buscar culpables o descubrir en el quehacer diario del maestro sus propias falencias y las que traen los estudiantes como heredadas de un sistema que no pasa de ser simplemente “funcional”.
La propuesta es clara y su importancia esta sustentada sobre una realidad que parece ser un constante grito de auxilio emitido por toda la sociedad, la educación no es un problema del maestro, del alumno, discípulo, estudiante o como se le quiera llamar, así mismo esta claro que no es la responsabilidad entera de un ministro o de una fracción mínima del estado, ni mucho menos un punto más de los que se debe ocupar un mandatario presidencial en su plan de gobierno que es como parece tomarse en algún momento, la educación más que un problema, una responsabilidad, o un punto importante a tratar dentro de un plan de estado es la base fundamental desde donde se estructura el pensamiento de un ser humano, y desde donde se deciden las posibilidades de que este mismo pueda hacerse partícipe de su destino, generando una visión crítica de su propia historia y de la de su cultura.
El texto propone cambios y reformas en las estructuras y políticas estatales, propone transformaciones en la educación y en su relación con el trabajo, renovaciones en la educación superior, y muy acertadamente reconoce la necesidad de dignificar la profesión del docente junto con la idea de desescolarizar la educación ciudadana. Todas las propuestas responden a necesidades reales del sistema educativo y finalmente a un ideal, a esa utopía que todos los que en algún momento se han sentido realmente comprometidos con la educación han construido.
Si bastaran las palabras para reconstruir una historia de cansancio y decepciones, o para devolverle la fe perdida a quienes han visto marchitarse sus ilusiones gobierno tras gobierno, entonces un solo orador apasionado o la pluma de uno de nuestros maravillosos escritores, ya habría logrado este milagro mil veces soñado de poseer una educación con calidad para todos. Una lectura atenta del discurso nos confronta con una necesidad de participación y compromiso de todos, maestros, estudiantes, empresarios, padres y gobernantes, nadie podría ser ajeno a un proceso de formación ciudadana, por supuesto que en ese mismo instante logramos descubrir que la economía juega un papel fundamental.
De esta forma volvemos la mirada a un país que posee una deuda externa en una cifra impronunciable, a un país definido en algún lugar como un fragmento de un pueblo al sur de los Estados Unidos, a un país que esta por entrar a un tratado de libre comercio a competir con gigantes sonrientes y veteranos en la batalla, a un país que no parece tener memoria, o que parece querer olvidar, querer morir y nacer a diario para tener siempre una nueva esperanza de que sus hijos se puedan educar, por supuesto que es muy importante democratizar y descentralizar la educación en Colombia, claro que es importante que se genere ese pensamiento crítico y esa cultura ciudadana que apenas esta naciendo.
Negar la importancia de las reformas propuestas seria negar la maravilla de la poesía y de la literatura de nuestros pensadores, sería desconocer los esfuerzos de esos maestros que día a día sueñan con una educación mejor y que construyen desde lo más profundo de su ser el cambio al posibilitar las posibilidades creativas de sus estudiantes llenos de sueños, el alimento principal de los colombianos.
Bogotá. 2006

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